Congresos

20 mayo 2008

Padawan: En primer lugar, mis mas efusivas felicitaciones a la vocal de residentes de baleares ( la Dra. Sonia Cibrian), porque ha realizado, estoy seguro que con mucho esfuerzo y dedicación, una nueva página web de residentes de MFYC de Baleares, muy interesante, donde he podido ver que cinco compañeros nuestros han ido a las ” XII Jornadas de Residentes de la semFYC “, en Logroño. Espero que se hayan divertido mucho!!…, A colación sobre este tema, el de los congresos, uno se pregunta, hoy en día ¿son rentables los congresos?, ¿para que sirven los congresos?

Antiguamente, cuando la era del Internet no estaba tan avanzada como en la actualidad, el ir a un congreso, le servía a uno para actualizarse en ciertos temas, para intercambiar impresiones y experiencias sobre distintos aspectos de diversas enfermedades, de diversos tratamientos, de diversas técnicas….,para realizar protocolos, deliberar sobre aspectos controvertidos, para unificar pautas y criterios…, pero hoy en día, con la famosísima y conocidísima por todos Medicina Basada en la Evidencia e Internet, ¿en qué lugar han quedado los congresos?… como punto de reunión, sí, contínuan siendo un punto de reunión muy importante, para colegas de la misma especialidad, incluso de la misma subespecialidad, para realizar comunicaciones también, ya sean orales o en forma de póster, sobre todo para los residentes que además se pasan un fin de semana de fiesta y conocen otras ciudades y otros co-residentes,.. pero ¿sirven para algo mas hoy en día?…

Que la fuerza nos acompañe!

Obi-wan dice: diez cosas que hacer en un congreso médico:

1. Saludar a los viejos compañeros, y a veces amigos, que uno ha ido dejando a su paso por los distintos centros en los que ha trabajado. Si hay suerte y memoria, saber qué ha sido de compañeros de residencia y facultad. A. sigue tan estupenda como siempre. M. sigue siendo un pesado. J. siempre será mi amigo.

2. Repasar 500 veces el programa científico como si fuera un sudoku irresoluble. Las tres cosas interesantes del congreso suelen ser el mismo día a la misma hora.

3. Patrullar por el zoco de los laboratorios en busca de: a) el pichigüilis de moda, b) una invitación de ese representante tan simpático para conocer la gastronomía local, c) los citados en el punto 1, d) las tres anteriores.

4. Si estás de buen humor, recibir un subidón de autoafirmación colectiva (¡qué cosas hacemos los médicos de familia!) o personal (eso también lo hago yo).

5. Si estás de mal humor y eres de los que se paga el congreso (400€ de inscripción, más hotel si no eres de Madrid este año o no tienes quién te acoja, más viaje si vas como nosotros desde Mallorca), tirarte de los pelos cada vez que esa ponencia que parecía interesante se convierte en una reunión de egos abusando de su oratoria y del powerpoint.

6. Si eres de los que les han pagado el congreso, saludar a los representantes responsables delante de sus jefes demostrando lo bien que te lo estás pasando. Oigo en MEDFAM que la organización del congreso de la sociedad extremeña anima a sus socios a pedir las inscripciones a los representantes habituales. Espero que sea un error, pero lo dudo.

7. Si eres de los que adoran publicar, pasearte por el congreso contándole a todo el mundo (azafatas, azafatos y personal de limpieza incluidas) dónde está tu póster o a qué hora expones tu innovadora comunicación oral. Si eres de los que algún día les gustaría publicar, fijarte en por dónde van las modas.

8. Conocer los placeres nocturnos de la ciudad afortunada (espero que el experimento de dos sedes Valladolid-Salamanca no se repita), como veo que hicieron tus compañeros.

9. Si vas con las comidas pagadas, sufrirlas por lo general (excepción: cena de clausura del congreso de Platja d’Aro en 1995. Espectacular). Si no, penar buscando un chiringuito cercano, pues los congresos suelen hacerse en lugares extraños alejados de la vida civilizada.

10. Siguiendo el punto 5, odiar para siempre el powerpoint.

En resumen, fijándonos en los puntos 2, 4, 7 y 8, creo conveniente que un padawan, sobre todo en su último año, conozca de primera mano estos fastos. Los macrocongresos son una de las señas de nuestra especialidad.


Cursitis Aguda!!

7 mayo 2008

Padawan: ¿Cuántos cursos llevamos realizados en 3 años de residencia? ¿30-40? no lo sé, he perdido la cuenta, ¿a cuántos cursos les he sacado provecho? …seré respetuoso con los docentes que han impartido la salvajada de cursos con los que nos han bombardeado y me callaré.

Ha habido cursos de todas clases; interactivos, soporíferos, interesantes, curiosos, de gestión de recursos… Y de temas muy variados; clínicos (escasos), epidemiológicos (excesivos), científicos, de salud pública… Pero, ¿en realidad es necesario tanto curso de cara a la formación de los residentes? Es un tema muy controvertido entre los chascarrillos de los residentes, pero la sensación que tenemos es que nos “obligan” a realizar estos cursos por decreto, sin interesarse lo más mínimo por nuestra opinión, inquietudes…y con finalidades un poco difusas.

En fin, espero que con el tiempo la cosa vaya mejorando, más vale calidad que cantidad!!

Que la fuerza nos acompañe!!

Obi-wan dice: te debes estar haciendo viejo porque, como dice Robe Iniesta, ya empiezas a razonar. Francamente no sé por qué haceis tantos cursos, pero estoy de acuerdo contigo en que son demasiados. Es cierto que hay materias a las que conviene acercarse a través de algún buen curso. Hay pocos padawanes dispuestos a estudiar estadística o epidemiología por su cuenta salvo que la cercanía de un trabajo de investigación le obligue. O la bioética, asunto peliagudo que se empeña en rodearnos y del que los clínicos tendemos a huir sintiéndonos seguros tras cuatro convicciones personales y un par de tradiciones que nos ilusiona pensar que son hijas del sentido común. O la entrevista clínica, un instrumento que bien temperado nos hará salir con bien de las travesías más difíciles (pero no sé si hacen falta dos cursos). O, como he comentado en otras entradas, las bases teóricas y reglas del uso racional del medicamento.

¿Qué cursos quitaría yo? En desacuerdo con lo que suele gustar a los padawanes, quitaría los cursos más clínicos. Y los que venden uso racional y sólo dan media docena de recetas infalibles (para una ITU das esto, para el asma esto otro, al diabético lo de más allá, el riesgo cardiovascular este año se calcula con esta bonita y coloreada tabla) que pueden y van a cambiar con el tiempo. A eso se aprende en la consulta. Hablas con un paciente, detectas un problema que no dominas, te lo estudias. Es el proceso de aprendizaje más sencillo y duradero. ¿Urgencias de pediatría, asma, diabetes? ¿Es que no rotais por esos servicios? ¿No veis niños, asmáticos y diabéticos en vuestro centro de salud?

Quitaría también los administrativos; los tipos de recetas, de partes, de certificados, las EDOs, IT, nada que no puedas aprender y se te vaya a quedar grabado en el transcurso del trabajo en consulta. Unificaría otros: un buen curso de estadística, epidemiología e iniciación a la investigación, también los de búsqueda bibliográfica y lectura crítica (¿no van seguidas las dos cosas?)

Seguiría con los más ideológicos. Si vas a ser médico de familia debes saber de calidad, salud pública, educación para la salud, atención familiar. Por lo menos te tiene que sonar la tonadilla. Otro asunto será hacer esos cursos atractivos.

Se me ocurren varias razones para la proliferación de cursos, que no sólo ataca a nuestra unidad docente si no también a todo lo que se mueve (sociedades, universidades, laboratorios)

– Prestigio: yo es que doy un curso sobre…, soy ponente en tal congreso, tengo un taller de… *.

– Desconfianza: “los jedis son incapaces de transmitir los conocimientos sobre la Fuerza”, piensan las mentes pensantes docentes, en las unidades y en la comisión nacional. “Tenemos que establecer un rígido marco de actuación, eso hará que toda esa cuadrilla de librepensadores no se salgan del tiesto”

– Dinero: sí, pagan por dar cursos, y con algo de suerte te ponen suplente, y si eres amiguete, ¡tú también puedes dar un curso! Además los cursos mueven dinero. El SaAP auspiciado por la semFYC cobra 104€ por curso acreditado más 3€ por diploma emitido. Para conseguir la acreditación y poder realizar el pago, basta con rellenar un formulario ** y reenviarlo, sin tener que adjuntar nada más.

Salud, y que la Fuerza nos acompañe.

* Nota sobre conflicto de intereses: sí, yo también he dado cursos.

** Nota chusca: lo rellené en cinco minutos sin consultar nada del material del curso.