Uso racional: vacuna VPH

26 febrero 2008
Obi-wan dice: como ya hablamos en un post anterior, creo que se presta poca importancia a la formación de los padawanes sobre uso racional del medicamento. Se les dan cursos y cursillos sobre qué antihipertensivo utilizar en un diabético o cúando usar una estatina. Pero se olvida que el conocimiento médico es cambiante y dentro de unos años habrán aparecido nuevas alternativas. Entonces el padawan debería tener conocimientos suficientes para, armado de su sentido común, colocar esas alternativas en su propio vademecum mental.
Vamos a hacer un ejercicio de uso racional con la novedad que más atención está causando últimamente, la vacuna contra el virus del papiloma humano.
Los criterios para evaluar un nuevo medicamento son (tomados de El Comprimido): eficacia, seguridad, adecuación y coste-eficacia.

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Eficacia: según la publicidad y si yo no entiendo mal, con el uso de la vacuna disminuyen las lesiones CIN II, III y adenocarcinomas in situ hasta en un 98% en la población elegida en la que se ha comprobado seronegatividad previa al estudio, pero sólo del 39% en la población general. Además nos tenemos que olvidar de los casos relacionados con los serotipos 31, 45 y otros. Si esto, que todavía no es una reducción de la aparición de cáncer de cuello de útero ni de su mortalidad, lo asumimos como existencia de eficacia, podemos seguir. Hay que tener en cuenta que ya existen medidas preventivas para este cáncer. La vacuna, o lo que venga, debería tener parecidos resultados para competir con el preservativo y las citologías.
Seguridad: en los últimos meses se han registrado varias muertes en Europa y en EEUU en mujeres jóvenes tras haber recibido la vacuna. En mi opinión, y a falta de confirmar la relación directa entre la vacuna y las muertes, esto sería suficiente para tener cuidado con este fármaco, evitar su uso indiscriminado y, por supuesto, no iniciar la vacunación a gran escala.
Adecuación: no mejora. No va a evitar las citologías y además incluye varios pinchazos a niñas, sin saber todavía cada cuanto tiempo habrá que revacunar.
Coste-eficacia: según calcula Vicente Baos, cuando dentro de unos 30 años se prevenga el primer cáncer de cuello de útero, se habrá gastado en su vacunación la friolera de 4000 millones de euros. Sólo en España. Sin haber dejado de hacer ni una sola citología.
En resumen, un avance prometedor (la primera vacuna que puede prevenir la aparición de un cáncer) para el que le parezcan prometedoras las soluciones farmacológicas, pero que todavía debe ser tratado con cuidado hasta que tengamos todos los datos de eficacia y seguridad.
¿Habrá vacuna contra el lado oscuro?
Padawan: Me parece una atrocidad al igual que un insulto a la inteligencia de uno mismo el ver como ” nos intentan vender la moto “; es entonces cuando uno se da cuenta de el gran poder que tiene Don Dinero, en este caso, son los laboratorios farmacéuticos, pero hoy en dia ves como todo se reduce a lo mismo, a lo económico. Lo triste es que esto no es un mero hecho puntual, ves como continuamente las empresas farmacéuticas sacan medicamentos que realmente no sirven para nada, y encima con efectos secundarios que hasta pueden ser mortales.
La verdad es que uno se deprime al ver tanta basura, pero cuidadín!!! no se te ocurra tomarte un antidepresivo, porque hasta éstos no sirven mas que un vasito de agua cada 8h.
Que la fuerza os acompañe!!
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Cuidados Paliativos

16 febrero 2008

Padawan: Durante el 3º año de residencia de la especialidad de Medicina de Familia, realizas un rotatorio de un mes por la Unidad de Cuidados Paliativos. La rotación consta de 2 partes; la primera donde rotas durante 2 semanas por la Unidad de Hospitalización, donde tratas los casos más agudos, que precisan de hospitalización y en situación de últimos dias de vida, y la segunda, donde también rotas otras 2 semanas, con el ESAD (Equipo de Soporte de Atención Domiciliaria) que consiste, como su nombre indica, en ir al domicilio de los pacientes que precisan atención pero que pueden o desean quedarse en su casa y no ingresar en un hospital.

La verdad es que es una rotación dura; has de aprender a cambiar ” el chip “, aquí el objetivo ” no es curar ” ( que es lo que has hecho desde que empezastes la residencia y una de las razones por las que decidistes ser médico ), en la mayoria de los casos, el objetivo es el comfort, paliar síntomas, quitar el dolor, permitir que descanse el cuidador, claudicación familiar, acompañar al paciente cuando entran en situación de últimos días… y como todo cambio, necesitas un tiempo de adaptación.

Además, al tener mas tiempo para cada paciente y el vivir situaciones tan límite, la implicación emocional es mayor, y el saber mantener una postura de empatia, escucha, comprensión… con el paciente, cuando éste afronta su situación de últimos dias hasta que fallece, sin que te llegue a afectar, a veces es complicado.

Por otro lado, considero que se trata de una disciplina muy bonita a la vez que muy gratificante, y que por desgracia, por ignorancia, intereses o falta de información, me da la impresión de que está muy desprestigiada e infravalorada por la administración y por el resto de la sociedad.

PD: si no conoceís los Cuidados Paliativos os animo a informaros, no perdereís nada, al revés, seguro que también tendreís una experiencia tan gratificante como la mía. Que la fuerza os acompañe!!!

Obi-wan dice: celebro que te resultara dura la rotación por paliativo. Eso quiere decir que vas entendiendo de qué va este negocio. Nosotros y, en su caso, los religiosos, somos los únicos que tenemos acceso al templo en que se convierte la casa de un enfermo teminal. Nadie habla en voz alta. El roce de las ropas y las pisadas por el pasillo suenan como truenos entre las voces quedas de los familiares. La muerte anda cerca y ese sí es un partido de verdad. Como tú dices, ya no se trata de curar ni de aplazar la muerte (recuerda siempre que no las evitamos, sólo las aplazamos). Ahora se trata de aliviar y acompañar. Poe ello es importante que esto resulte duro. Aquí es fundamental la competencia narrativa de la que habla José Luis Turabián en Jano, la capacidad de escuchar y entender lo que está sucediendo para poder ofrecernos como instrumento de curación o, en este caso, de alivio.

Los cuidados paliativos han estado en las últimas semanas en el ojo del huracán a cuenta del escándalo Lamela-Aguirre (me niego a llamarlo caso Leganés). Son dífíciles, potencialmente conflictivos y le película siempre termina mal. Pero a pesar de sus problemas y de la existencia de muy buenas unidades de cuidados paliativos (muy bien valoradas por los pacientes) no debemos desentendernos de ese paciente al que un día acompañamos en sus catarros, escuchamos los primeros síntomas de su enfermedad, escuchamos sus dudas iniciales tras el diagnóstico y los efectos secundarios de sus tratamientos… Además, mañana será el que ahora le cuida (su mujer, su marido, sus hijos) los que vendrán a la consulta a contarnos su dolor y su duelo.

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