Falsas medidas

Obi-wan dice: Charles Edward Spearman (1863-1945) fue un psicólogo y estadístico inglés que a caballo de los siglos XIX y XX trató de encontrar una explicación a la inteligencia humana. Para ello desarrolló el método estadístico del análisis factorial. Halló de esta manera el factor g de Spearman o inteligencia general, un factor que explicaba por qué si los resultados de un individuo tendía a ser altos (o bajos) en un determinado test de inteligencia tenían la misma tendencia cuando se le aplicaban otros test. Cada prueba medía en parte ese factor g de inteligencia general y un factor s específico de cada aspecto determinado de la inteligencia. Hasta aquí, todo bien.

¿Cúal fue el error de Spearman? Como explica Stephen Jay Gould en La falsa medida del hombre (Drakontos, 2007), su error fue cosificar el factor g. Quiso convertir lo que era una abstracción matemática en algo material, tangible, incluso localizable en el cerebro como una energía mental presente en todo él y capaz de activar un conjunto de motores específicos (factores s) situados en distintas partes del mismo. Luego vino Cyril Burt (el que falsificó sus investigaciones sobre gemelos univitelinos) y sostuvo, apoyado en el factor g, el origen exclusivamente innato de la inteligencia. Luego llegó la justificación científica de la educación segregada (los anglosajones tenían mayor factor g que los eslavos, estos que los europeos del sur, todos mayor que los negros, los hombres más que las mujeres, los ricos más que los pobres), del eugenismo y otras tragedias que asolaron el siglo XX y, si no lo remediamos, asolarán el XXI.

Spearman fue atacado por la envidia de la física que tenemos las ciencias biológicas. Envidiamos sus constantes universales, puras y limpias hasta con 23 decimales. Nosotros nos movemos en la duda, la incertidumbre, la indeterminación, sucios de sangre y sudor. Dice Borges que toda discusión es entre un platónico y un aristotélico. Y queremos abandonar la realidad aristotélica y encontrar y trabajar con los ideales platónicos.

Viene esto a cuento de las ultimas modas (platónicas, spearmanianas) que cunden en nuestro oficio. Anhelamos reducir nuestra incertidumbre convirtiendo la posibilidad de que alguien sufra en el futuro un infarto en un número puro, irrebatible, en una cosa tangible. Queremos cosificar y seríamos felices si convirtiéramos el riesgo cardiovascular en una constante vital o en algo que pudiéramos palpar. Tenemos Framingham, Regicor, Score… Con ellos seremos capaces de vencer al destino, de burlar a la Parca. Seremos también capaces de saber quién se va a romper un hueso. La duda es: ¿puede la estadística encontrar verdades absolutas o sólamente asociaciones que pueden ser (o no) causales?

Tiempos difíciles, Padawan. ¿Cuando no lo han sido? ¿Qué hacer la próxima vez que alguien tenga un nivel alto de colesterol? Los gerentes (llamaremos así para abreviar a gerentes, directores médicos, grupos de trabajo sobre indicadores, coordinadores, farmaceúticos, técnicos de salud…) te dirán que no dudes, que apliques los factores, las escalas, los promedios, que cuando veas a un paciente no veas a M., con su tensión alta, su gusto por los huevos fritos y su cigarrillo en la boca, jodido pero razonablemente feliz y sereno ante su destino (el mismo de todos, morir antes o después), si no que veas un conglomerado de cifras y porcentajes. Juan Gervas y otros deliciosos provocadores te dirán que te olvides de tonti-naderías y apliques la prevención cuaternaria en beneficio de tus pacientes.

No te daré la falsa solución del término medio. Lee críticamente, estudia, piensa en tus pacientes antes que en los criterios de los gerentes o en las modas pero no desprecies sitemáticamente los caminos nuevos. Búscate la vida y no te fíes ni de tu padre.

Que la Fuerza (medida en midiclorianos o no) te acompañe.

Padawan: Todos buscamos verdades absolutas porque nos sentimos mas cómodos, nos aterra la incertidumbre, el decir no lo sé, siempre buscamos la autojustificación a la hora de dar un tratamiento ú otro porque así nos sentimos más tranquilos, porque lo estamos haciendo “correctamente”, eso sí, siempre a expensas de perder el savoir faire que tiene el arte de la medicina. Hace ya años que se habla de la evidencia científica, pero y la experiencia clínica del médico, ese médico que lleva 30 años en la profesión, donde queda?, a donde va a parar?, no ha de tener ningún valor?, es muy duro reducir toda la experiencia de un médico con 35-40 años en la profesión a 4 tablas y a 3 calculadoras de diferentes riesgos, muchas veces los criterios para hacer ciertas pruebas o dar ciertos tratamientos no casan muy bien con lo que haría uno mismo en base a su experiencia clínica, a veces perdemos el norte intentando clasificar, subclasificar, acotar, medir, extrapolar, todos y cada uno de los síntomas, signos y diagnósticos de nuestros pacientes.

Al final, creo que uno debe tener su propio criterio, que no tiene por que ir en contra de las guias, pero uno debe estudiar mucho, leer mucho, ser crítico con todo y al final elaborarse su propio criterio de actuación.

Que la Fuerza nos acompañe!!

4 respuestas a Falsas medidas

  1. Pues no os podéis hacer una idea del daño que me hizo ser calificado de:”científicamente tonto”. Por no llegar con 14-15-16 y 17 años al coeficiente de 80.
    No me he librado de ello hasta aprobar las oposiciones y hoy con 56 años me suelo despertar por la pesadilla de que falsifiqué los papeles y me quedan un par o más de asignaturas que no consigo aprobar.
    La angustia me hace pegar botes hasta el techo.

  2. Obi-wan dice:

    Pues imagina, Juan José, si, además, te hubieran impedido seguir estudiando porque no se podía esperar nada de tí. Eso se llegó a proponer. Gracias a Dios, en tu caso y en el de muchos otros, no se llegó a realizar.
    Imagina, también, las clasificaciones erróneas que estaremos realizando hoy día.

  3. Se dió , compañero se dió.

  4. Obi-wan dice:

    Ostia, compañero.
    El propósito del post era utilizar el despropósito de los test de inteligencia como metáfora de los despropósitos que posiblemente estemos cometiendo ahora. No esperaba una respuesta como la tuya.
    Por un lado me apena tu caso, y por otro me alegra que hubiera gente capaz de llevar la contraria a esos resultados como tú lo has hecho. Basta comprobar tu lucidez en tu blog.
    Aupa, compañero.

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